Nos levantamos y desayunamos con Nicolás y Rafael, dos jóvenes estudiantes de Quebec (Canadá) que nos acompañarían en el tour por la selva.
Llegó el guía y nos pusimos a andar. Eran dos horas de ida y dos de vuelta. El guía apenas habló, nos dijo que si queríamos, nos contaba cosas sobre los árboles y luego le dábamos una propina, pero ni así. Nos comentó que había un árbol que le llaman "el turista" porque se vuelve rojo y se pela, que había otro que usaban para la madera de las figuras artesanales y las canoas, uno que se conocía como "el árbol que mata" porque envuelve y estrangula a otro árbol hasta matarlo dejando un hueco en su interior y por último otro que los Mayas adoraban y le traían ofrendas y se seguía haciendo hasta hace 70 años pero ya no se hace por que la gente va a las iglesias. Todo muy poco creíble (aunque algunas cosas fueran ciertas), no conocía el nombre de ningún árbol y no resolvió ninguna cuestión que se nos ocurriera. No terminamos muy contentos ninguno de los cuatro porque nos esperábamos entrar en la jungla y lo que realmente hicimos fue un paseo por un rainforest. El animal más atractivo que vimos, fue un cangrejo en medio de los árboles que encontró Rafael. Al final del recorrido, nos bañamos en unas pozas con corriente y volvimos a la zona de las cabañas. El guía se fue sin pedirnos la propina.
Comimos y 3 horas después un autobús vino para llevarnos a Palenque. No recomiendo extender el tour a este día de caminata, aunque hay gente que dice que está muy bien. Quizás nosotros íbamos influenciados por haber visto muchos rainforests en Australia. Un autobús nos llevó de vuelta a Palenque y a las 23:30 cogimos otro dirección Tuxtla.
No hay comentarios:
Publicar un comentario