sábado, 6 de agosto de 2016

Cancún - Valladolid - Mérida

Recogimos el coche que alquilé desde España y nos fuimos dirección Valladolid para ver un cenote y comer en un restaurante que nos habían recomendado. Pero el coche tardaron en dárnoslo y, cuando a las 16:00 llegamos a Valladolid tuvimos que parar en una especie de mercado a comer.
Comimos salbutes y panuchos que estaban riquísimos. De nuevo empezó a diluviar y no nos permitió hacer mucho, solo esperar a que aflojara para no llegar al coche empapados.
La idea era ir al cenote xkeken en Dzitnup pero nos lo pasamos sin querer. Decidimos ir a las grutas de Balankanche, por lo que nos saltamos el restaurante poc chuc para llegar a tiempo, sin embargo, las grutas tenían el camino cerrado. Llegamos al cenote ik kil, ya eran las 17:20 y cerraban a las 17:00. Total, que muy desmoralizados nos fuimos hacia Mérida sin haber visto nada, con la radio que no funcionó decentemente en las 6 horas de viaje y con la idea de encontrarnos un airbnb muy cutre y sin agua caliente como habíamos leído.



Mérida tiene el sistema numérico de calles muy útil para los turistas así que encontramos la casa enseguida. Es cierto que no tenía agua caliente, pero a 25-30 grados no importa mucho. La casa era la mejor hasta el momento. Un techo altísimo y Adrián, el anfitrion, muy atento en todo. Nos dejó varios o folios con mapas e información, agua, zumos, aceite y hasta un ordenador. Parece una tontería, pero escuchar música al gusto nos alegró el día.



Nos arreglamos para cenar con Bruno y Lili en Impala, un restaurante que lleva en Mérida desde 1958.  Cenamos platillo volador que es el sándwich típico del restaurante, delicioso. Pedí, por probar, cerveza chelada que es un vaso con mucho jugo de limón y el borde con mucha sal (como el azúcar de los cócteles, pero con sal), al que se le echa la cerveza y, para mi gusto, la estropea. La cerveza Montejo no está mal, pero mezclada con limón y sal... Bruno dio un paso más y la pidió michelada,  que es lo mismo que la chelada pero además se le añade chile y salsa Maggi. En este caso, mejora a la chelada en sabor, pero donde esté una cerveza simple... que se quiten las mezclas. El postre fueron bolas de nieve (sorbetes) mientras Bruno nos comentaba qué haríamos al día siguiente.



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