Un taxi nos llevó al aeropuerto (250 pesos) donde Melissa y yo nos despedimos. Ella cogería su vuelo a Guadalajara y yo a Cancún.
Cuando llegué, Cinthya, dijo que por error no había cerrado las fechas del airbnb y alguien cogió la habitación. Tenía que buscarme algo.
Cuando llegué, Cinthya, dijo que por error no había cerrado las fechas del airbnb y alguien cogió la habitación. Tenía que buscarme algo.
Tiré de couchsurfing y Aleksi me aceptó. Nos fuimos a la zona hotelera, a la playa de los delfines donde había ido de noche en los primeros días. Ahora se veía mucho mejor, con la laguna a un lado y el agua turquesa del océano en el otro. Estuvimos varias horas y regresamos a casa donde estaba la hermana y dos argentinos más. Fuimos a por cervezas y a cenar. La casa era una única habitación con aseo. Ni cocina ni nada y ahí dormimos los 5. Un claro ejemplo de que no hace falta mucho espacio.



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